Kéré Pritzker 2022

LA COMUNIDAD: PREMIO PRITZKER 2022 PARA DIÉBÉDÓ FRANCIS KÉRÉ

Los humanos hemos ganado talla ante la naturaleza. Antiguamente la temíamos y nos protegíamos de ella, pero ahora somos nosotros los que podemos dañarla. En su reciente “Mémo sur la nouvelle classe écologique” el filósofo Bruno Latour defiende que hemos de ensamblarnos al mundo en el que vivimos.

Sostiene Latour que el vector que debería guiarnos es el de recuperar la habitabilidad, como contrapunto a la distopía del crecimiento económico. Conlleva esto que el individuo burgués tenga que convertirse en un ser interdependiente, no solo de la naturaleza, sino de su comunidad y de todo el sistema.

El arquitecto Diébédo Francis Kéré es un paradigma de todo ello. Arquitecto a una edad algo tardía (38 años) ha dedicado gran parte de su práctica a devolver a su lugar de origen (Gando, Burkina Faso, África, por ese orden) lo que la comunidad le dio de pequeño.

Fabrica, arcilla apisonada, y acero, muy poca madera, algo de hormigón… son los materiales con los que sostiene su arquitectura Francis Kéré cuando construye en su pueblo natal. Una arquitectura en el corazón de Africa imaginativa, funcional y barata, merecedora del Pritzker 2022. Una arquitectura diseñada para hacer más habitables los pueblos en los que se instala, para hacer más sostenibles las sociedades a las que da servicio.

Una arquitectura, dicen, de doble agenda, con proyectos en el Norte para financiar a otros proyectos en el Sur. Una arquitectura también, de doble cubierta.

Arquitectura inspiradora en lo estético (por su divergencia con lo conocido, por sus patrones repetitivos de raíz africana, por el uso del sol y la sombra, por la fluidez exterior-interior), simple en lo constructivo (ya que es ejecutada por la propia comunidad) y a veces aberrante en lo estructural (desde nuestro punto de vista normativizado, ideologizado, y occidental).

Porque llegas a pensar ¿qué pasa, en Burkina Faso no hay succión en las cubiertas?, porque llama la atención la opción por los aceros y hormigones precisamente en esas cubiertas que parecen a punto de volar y sorprende la falta de la madera, cosa que nos hace pensar en qué ha pasado para que esto sea así.

Francis Kére ha actuado no solo como arquitecto, sino también como promotor, ha interactuado con su medio y ha sido guía para una construcción más colaborativa, sostenible y comprometida. Haciendo, ha enseñado a otros a hacer, y está actualizando una tradición que él sentía en riesgo de desaparición.

Una nueva tradición que choca con nuestra mirada occidentalizada cuando vemos esa cubierta de pabellón industrial en medio de la aplastante belleza que la rodea. Quizás el truco sea disfrutar de ese espacio más habitable que ha generado bajo su techo de la manera más barata posible, en lugar de dejarnos llevar por nuestros prejuicios estéticos.

Diébédo Francis Kéré: “No por ser rico puedes permitirte despilfarrar materiales y no por ser pobre has de renunciar a una obra de calidad”

Nota: Las imágenes que acompañan este texto han sido extraídas del sitio web del estudio de Francis Kéré y corresponden a sus diferentes obras en la escuela de su localidad natal

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